jueves, enero 05, 2006

TAWLE


El registro más antiguo de “Tawle” se remonta a Mesopotamia. Reliquias obtenidas en excavaciones y referencias literarias de la época indican que también se llegó a jugar en Grecia, Roma, Persia y el Lejano Oriente. Los romanos lo llamaban “Tabul”, haciendo referencia al tablero con el que se practica. Cuando los romanos invadieron Gran Bretaña, el Tabul fue con ellos. Este se jugó a lo largo de toda la Edad Media.
Posteriormente surgieron pequeñas variaciones a lo largo del territorio europeo. En Italia lo llamaban “Tabola Reale”, en España “Tablas Reales” y en Francia “TricTrac”. Pero es a principios del Siglo XVII en Inglaterra cuando el juego toma otra dimensión y desarrollo.
Desde ahora se conoce como “Backgammon”. El nombre comenzó a usarse en 1645 combinando las palabras del inglés antiguo back (atrás) y gammen (juego) refiriéndose a la jugada que regresa las fichas al centro del tablero. El “Backgammon” continúo siendo un pasatiempo aristocrático hasta que en 1743, un señor llamado Edmond Hoyle escribió y publicó las reglas del juego, manteniendo la combinación de suerte y estrategia que lo hace apasionante.
Pese a las innumerables variaciones que sufrió el “Tawle” en cuanto a su nombre, sus raíces se conciben en Oriente, donde se comenzó a escribir la historia de este juego milenario que ha atravesado los siglos conociendo diversas culturas.
Ese juego que salió de tierras ancestrales es ahora el pasatiempo que seduce a miles de personas.
El “Tawle” es un juego para dos personas, aunque en algunos casos se acostumbra a jugar en equipos. Las fichas, blancas y negras (o cualquier par de colores distintos) se llaman también piedras u hombres. Se colocan en el tablero dividido a la mitad, llamadas tabla de entrada, y tabla de salida. Cada tabla (de entrada y de salida) esta formada por 12 triángulos alargados llamados puntos.
El objeto del juego es ser el primero en mover las 15 fichas, punto a punto, desde la tabla de entrada a lo largo del tablero. El ganador se anota un punto si su oponente logra sacar del tablero al menos una de sus fichas. En caso que el oponente no logre sacar del tablero ninguna ficha se cuenta doble el “mers”, y si el oponente tiene al menos una ficha en la tabla de entrada del ganador el juego vale triple. Las fichas se mueven según el número exacto de puntos indicado por los dados.
Cuando se tiran números iguales en ambos dados, se realizan no dos, si no cuatro veces el número indicado. Los jugadores deben, si es posible, hacer los movimientos por los puntos de ambos dados, si sólo uno de los números de los dados puede ser utilizado se deberá usar el mayor.
Una ficha no puede moverse a un triangulo donde haya dos o más fichas del oponente, sin embargo si una ficha se mueve a un triangulo donde sólo haya una ficha del contrario, la ficha del contrario se pone en la barra (en el centro del tablero). Los jugadores no pueden mover otra pieza mientras una propia esté en la barra. Para poder sacar las fichas del tablero, y así lograr la victoria, todas las fichas deben de estar dentro de la zona de entrada del contrario. Gracias a los artesanos árabes, se construyeron los primeros tableros de “Tawle”.
Eran verdaderos artistas que gracias a su talento realizaron diseños de una belleza y armonía equivalente a su arquitectura. La mayoría de los trabajos eran tallados en nácar, cada detalle resaltaba la magia de las manos que esculpían el material. Han pasado miles de años de aquella época.
Hoy son las nuevas generaciones las encargadas de perpetuar las raíces y de prometer que el “Tawle” jamás se extinguirá.

Ari Esterlos

Recorriendo la página www.palestinos.com me encontré con este receta. Me trajo muchos recuerdos de mi infancia cuando mi Sisty nos hacia grandes bandejas de dulce que no duraban mas de un par de horas.

Ingredientes:
Sémola 1/2 Kg.,
Azúcar 1 taza,
Polvo Royal 1 cucharadita,
Manteca 100 g.,
Coco rallado 1/2 taza,
Nueces peladas 1/4 Kg., (en mi casa lo hacian con Almendras peladas)
Leche cantidad necesaria,
Almíbar.·

Método:
Mezclar la sémola con el azúcar, el polvo Royal y el coco. Echar la manteca derretida (tibia) y la leche (tibia) haciendo la mezcla ni muy chirle ni muy espesa. Dejar descansar 1 hora aproximadamente. Enmantecar una asadera Pirex y extender la mezcla ayudándose con un poco de leche. Marcar cuadraditos de 3 cm por 3 cm y colocar sobre cada uno una nuez. Hornear a temperatura moderada hasta que tome color dorado. Retirar y echar una cantidad de almíbar (tibio) y dejar descansar 10 minutos. Agregar el resto del almíbar y dejar enfriar.